A 30 años de la Declaración de Beijing, la igualdad de género sigue siendo un objetivo pendiente en el ámbito empresarial. Así lo confirma el Sexto Reporte de Indicadores de Género en las Empresas en Chile 2024, elaborado por el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Economía, la Comisión para el Mercado Financiero y la Fundación ChileMujeres. Aunque hay avances, las brechas persisten, especialmente en los espacios de liderazgo y toma de decisiones. Y si bien la evidencia señala que una mayor diversidad en los directorios puede beneficiar a toda la organización, el cambio ha sido lento y desigual.
Una fotografía de la desigualdad
De las 500 empresas analizadas en 2024, solo el 22,1% de los cargos directivos están ocupados por mujeres. En las gerencias de primera línea, la participación femenina alcanza un 25,6%, y a nivel general, las trabajadoras representan el 39,6%. Estas cifras no solo reflejan una baja representación en cargos estratégicos, sino también una estructura jerárquica en la que, mientras mayor es el nivel de responsabilidad, menor es la presencia de mujeres.
Peor aún, todavía existen empresas “cero”: 7 sin ninguna mujer en su dotación total, 177 sin mujeres en gerencias de primera línea y 182 sin mujeres en sus directorios. Es decir, más de un tercio de las empresas siguen sin incluir mujeres en los espacios donde se definen las decisiones clave.
Brechas que no se explican por mérito
El reporte también revela que la brecha salarial sigue siendo significativa. A nivel de cargos ejecutivos, las mujeres ganan en promedio un 8,6% menos que sus pares hombres, y esta diferencia sube a 9,3% en cargos administrativos y medios. Algunas industrias presentan diferencias más pronunciadas, como el sector de servicios administrativos (16,4% de brecha) y otras actividades de servicios (16,2%).
Estas cifras refuerzan la urgencia de implementar procesos de selección y promoción más equitativos, libres de sesgos de género, y de asegurar que el principio de “igual salario por igual trabajo”, establecido por ley, se cumpla en la práctica.
Avances lentos pero sostenidos
Entre 2021 y 2024 se observa una tendencia leve pero constante hacia una mayor inclusión femenina en los directorios. Las empresas con al menos un 20% de mujeres en estos espacios pasaron de representar el 34,5% al 43,2% del total, y aquellas con al menos un 40% subieron del 10,6% al 14,9%.
El número de mujeres directoras aumentó en 11 puntos porcentuales en el mismo período, llegando a un 24% en 2024. Sin embargo, el progreso es desigual entre sectores: mientras rubros como Información y Comunicaciones alcanzan un 33,3% de participación femenina en directorios, sectores como Construcción o Actividades artísticas siguen bajo el 7%.
¿Por qué importa?
La diversidad de género en cargos directivos no es solo una cuestión de justicia: también es una estrategia inteligente para las empresas. Distintos estudios han mostrado que la inclusión de mujeres en los gobiernos corporativos mejora la toma de decisiones, aumenta la innovación y fortalece la sostenibilidad organizacional. Además, se produce un efecto derrame o “spill over”: directorios diversos generan mejores condiciones para las mujeres en otros niveles de la organización.
En ese sentido, contar con más mujeres liderando es también una forma de crear ambientes laborales más saludables, equitativos y sostenibles. Un aspecto clave si pensamos en el bienestar como un activo empresarial.
Qué rubros lideran y cuáles se rezagan
La participación femenina varía fuertemente según el sector económico. Algunos datos destacados del reporte:
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Trabajadoras: los sectores con mayor proporción de mujeres son Otras actividades de servicios (67,4%), Enseñanza (52,5%) y Finanzas y seguros (48,5%). En cambio, Construcción (12,7%) y Minería (15,7%) están en los niveles más bajos.
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Gerencias de primera línea: destacan Comercio al por mayor y menor (39,5%) y Enseñanza (30,2%). El rubro agrícola y de pesca apenas llega al 2,9%.
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Directorios: Información y comunicaciones lidera con 33,3%, seguido por Finanzas y seguros (28,7%) y Otras actividades de servicios (28,0%).
Estos datos demuestran que la desigualdad no solo es estructural, sino también sectorial, y que urge un enfoque diferenciado para promover el cambio donde más se necesita.
Un llamado a la acción
Este reporte no es solo un diagnóstico, sino también una herramienta de transformación. Para avanzar hacia una economía más justa e inclusiva, es necesario:
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Implementar políticas empresariales de equidad de género con metas claras y medibles.
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Promover procesos de reclutamiento y ascenso sin sesgos.
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Garantizar la igualdad salarial como un principio ético y legal.
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Visibilizar el trabajo de cuidado y generar condiciones de corresponsabilidad.
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Incentivar la presencia femenina en espacios de liderazgo a través de normativas como el proyecto “Más Mujeres en Directorios”.
Desde Enfocarte, creemos que el bienestar organizacional comienza con la equidad. Porque un entorno laboral más justo, es también un entorno más saludable y productivo. La participación plena de las mujeres en el mundo del trabajo no es una opción, es una necesidad para el desarrollo sostenible.
Y tú, ¿qué estás haciendo desde tu rol para construir espacios laborales más equitativos?
